Opinión de mercados
La inversión en los activos denominados alternativos continúa su evolución como una temática cada vez más importantes en las carteras. Se considera una inversión como alternativa la que es distinta a la inversión en renta variable, renta fija o liquidez. Si bien hace unos años se consideraba la inversión en activos alternativos como una opción residual dentro de las carteras, hoy se consolidan como una fuente esencial para la consecución de los objetivos del inversor: búsqueda de Alpha, consecución de rendimientos estables y activo diversificador. Cada vez una mayor parte de las instituciones y carteras privadas más profesionales confían en este tipo de inversión y su resultado en los últimos años, pronostica una evolución muy favorable en la asignación de activos en el futuro.

Según la encuesta de CAIA de 2020 “The Next Decade of Alternative Investments” entre 1.000 de sus miembros, éstos prevén una cuota de un 24% del mercado invertido en activos alternativos en 2025. En 2018 fue un 12% y en 2003, un 6%. Constatan también el valor de los activos privados frente a los públicos y la capacidad de generación de retornos a largo plazo de forma no correlacionada. Observan un creciente interés de planes de pensiones en estos activos y argumentan sobre el interesante futuro que se presenta para ellos.

Las características del mercado desde hace unos años, exigía una mirada distinta para la construcción de las carteras: entorno de tipos de interés ultra bajos, dificultad para conseguir rentabilidades estables en activos tradicionales, y barreras de entrada para la inversión en alternativos.

La construcción de una cartera profesional comienza por la elección de los activos que la integrarán. Estos deben responder a la pregunta de cómo producen Alpha, retornos estables y diversificación, más allá de su nomenclatura (activos tradicionales o alternativos).

La generación de Alpha, o retornos adicionales se obtiene a través de una gestión activa y talentosa de las posiciones y de la asignación de activos de forma cíclica. Tradicionalmente se han usado carteras de renta variable y renta fija para este fin.

La generación de retornos estables es un objetivo primordial entre muchos inversores, desde instituciones para la gestión de sus pasivos, hasta pensionistas para su jubilación. La inversión en una cartera de bonos gubernamentales y corporativos y los dividendos de las acciones de las compañías, han sido históricamente un componente clave para conseguir este objetivo.

La diversificación es otro objetivo prioritario para la reducción del riesgo de una cartera. La evolución del mercado en los últimos tiempos con un aumento significativo de la correlación entre los activos tradicionales añade argumentos a la exploración de activos alternativos para conseguir diversificar la cartera.

Los activos alternativos parten de los mercados tradicionales de renta fija y renta variable y de un híbrido entre ellos y ofrecen fuentes adicionales de Alpha, y retorno. La forma en la que lo ofrecen es lo que produce su efecto diversificador. También, la dispersión en la entrega de valor hace clave el análisis crítico sobre el gestor del activo alternativo.

Crédito alternativo (distressed, subordinado, privado), private equity, special situations, hedge funds, estrategias sobre primas de riesgo alternativas, arbitraje estadístico, activos reales como inmobiliario e infraestructuras… Todos aportan diferentes soluciones a los objetivos últimos del inversor, y su inclusión en carteras tradicionales a través de una estudiada asignación produce mayores retornos potenciales con menor riesgo.

Un estudio de JPMorgan AM en 2020 explica cómo para carteras tanto conservadoras como equilibradas o agresivas, una asignación a alternativos produce mayor retorno con riesgo menor; si bien la típica frontera eficiente no captura riesgos como los de dispersión de resultados, iliquidez, transparencia, etc.

La encuesta de la revista Institutional Investors de agosto de 2020 detalla cómo a mayor poder adquisitivo aumenta la participación de activos alternativos en las carteras. Así, si para un inversor particular, éstos representan un mero 6%, para los considerados High Net Worth suponen un 22%, y alcanzan un estimable 46% en carteras de Ultra High Net Worth (más de Eur 30 millones en liquidez para invertir).

Las características menos atractivas y comunes a la mayoría de los activos alternativos son la iliquidez, la dispersión de los retornos motivo por las distintas estrategias adoptadas, la transparencia limitada, los riesgos de las colas (tail risk), la profundidad de mercado limitada, mayores comisiones, alta regulación.

La versatilidad de los activos alternativos

Las inversiones alternativas pueden ser en activos reales como private equity, inmobiliario o infraestructuras o bien en múltiples estrategias en diferentes mercados globales. Estas últimas pueden desarrollar valores como los descritos más arriba (Alpha, retornos constantes y diversificación) también para las inversiones alternativas en activos reales. La sofisticación de los activos alternativos frente a los tradicionales ha hecho casi imposible para el inversor particular bien informado invertir en ellos. Hace ya algunos años que esta situación ha empezado a cambiar. Cada vez aparecen más posibilidades de co-inversión a través de marketplaces, y vehículos como fondos de inversión en donde las estrategias alternativas se hacen más accesibles en un momento de mercado en el que ya se consideran esenciales en el proceso de inversión.

El entorno actual y futuro de los mercados, con cambios importantes en las políticas monetarias para afrontar la recuperación inminente y sin dañar los años venideros (inflación), es idóneo para contemplar estos activos alternativos como complemento de los tradicionales para construir una cartera óptima.

La oferta de valor exclusiva de 25Delta EAF en el mercado de activos alternativos.

Es el caso de las estrategias de 25Delta EAF, que son base de un nuevo fondo (en tramitación) de Retorno Absoluto, 25Delta Absolute Return SICAV-SIF basado en Luxemburgo, bajo el paraguas de Credit Suisse Lux, y con la especialista suiza QCAM AG como gestora. Con ello, pretendemos proveer a los partícipes del valor que producen los activos alternativos, pero sin las características menos atractivas de su clase. Así, tendrá liquidez mensual, será transparente en su política de inversión y gestión del riesgo, y operará en los dos mercados más líquidos que existen: renta fija y opciones de divisa.

El fondo buscará rentabilidades sostenidas anualizadas de entre un 4 y un 6% con una volatilidad mensual anualizada menor de un 1,5%. Su versatilidad le permitirá responder a inversores tan dispares como fondos de pensiones, tesorerías de compañías, fondos o bancos, family offices, pero también a firmas de private equity, y otros activos reales que quieran mejorar su perfil de iliquidez y rentabilidad sin perder su poder diversificador.
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Opinión de mercados
Hoy a las 4pm expiró la quinta estrategia de este año con una rentabilidad anualizada de un 6,63%%, lo que deja el año en una rentabilidad ytd de 2,02% y anualizada de un 4,84% (4,32% anterior).

La FED sorprendió con un discurso hawkish más pronto de lo esperado por el mercado que propició un rally del USD sin precedentes desde marzo del año pasado. Un recorrido de un 3,3% frente al euro que activó las estrategias automáticas de defensa propiciando un posicionamiento seguro hacia mayores debilidades del euro. De hecho, como decimos, “in range we win, in trend we lose a little or doble win”. La estrategia de eurusd consiguió un resultado anualizado de un 8,56% frente al 5,06% pronosticado, mientras la estrategia de eurgbp mantuvo lo perseguido sin actividad alguna durante el mes. Un 4,70% anualizado.

Ayer iniciamos la quinta estrategia con un objetivo de rentabilidad anualizada de un 4,88% hasta el 21 de julio. La estrategia incluye la reunión del BOE del 24 de junio, y excluye las del ECB del 22 de julio y de la FED el 28 de julio.

Situación de mercado

Los dos drivers que comentamos en la anterior comunicación, que comenzaban a asentarse en los mercados, inflación y respuesta de los bancos centrales, lo hicieron de repente en la reunión de la Fed del pasado miércoles, sorprendiendo al mercado.

Los tipos a corto del Usd experimentaron una subida rápida que llevo al USd en volandas desde niveles de 1,2250 hasta por debajo de 1,1850. La alta correlación entre ambos activos, ya muy presente antes de la reunión, lo hizo posible. Esta correlación tan fuerte y el stance dovish de la FED hasta el momento era lo que sostenía con comodidad al EURUSD por encima de niveles de 1,2000, en un entorno de baja volatilidad.

Los enormes flujos que veíamos en los días y semanas anteriores hacia letras y bonos de corto plazo actuaron como colchón anti-pánico en un mercado muy saturado desde que comenzó el QE. La incertidumbre sobre cómo se realizará la retirada de estímulos y sobre cómo quedará el estado de la economía después de los dos fuertes años de crecimiento pronosticado, hizo que los tipos a largo plazo “volvieran” después de un rally por encima de 1,60% para el Treasury a 10 años en EE.UU. Datos sobre la utilización de tarjetas de crédito en compras en varios países añaden incertidumbre sobre evolución futura de la demanda, así como datos que decepcionan en ventas al por menor.

La velocidad sin precedentes de la caída de la actividad económica motivada por la pandemia COVID también provocó una caída de la demanda también sin precedentes por su tipología. Sea por los sucesivos confinamientos como por los miedos de los consumidores. Esta nueva situación atípica se atajó con un paquete de estímulos (déficit + expansión de balance) también sin precedentes en la historia moderna: en conjunto un 30% del PIB americano en 2020 y según analistas de Deutsche Bank quedará por encima del 20% en este año (frente a un 10% en la crisis de 2008). Una explosión del déficit federal de entre un 14%-15%, y no incluimos el paquete sobre infraestructuras…

Todos estos estímulos directos elevaron los ingresos disponibles en más de un 5% comparado con 2019 y con la caída de un 1% en 2009 frente al 2008. Así, y al no poder gastar durante muchos meses, tenemos unos ahorros en máximos históricos en un 10% del PIB.

Junto con la falta de capacidad de reacción por parte de la oferta, no es extraño que el fantasma de la inflación aparezca cada vez más grande.

Sin ánimo de entrar en más profundidad en el tema, considero que la FED ha hecho bien iniciando las conversaciones sobre el tapering. Es el primer paso en una política monetaria que tendrá que dar lo mejor de sí misma en los próximos años. La reunión de banqueros centrales en Jackson Hole a finales de agosto puede añadir certezas sobre sus intenciones.








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